Escribires. Entrada Diario 6

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Jueves 30 de Julio, 8.35 de la mañana.

No consigo entender cuáles son los motivos que empujan a mi cuerpo a despertarse cada mañana antes de las ocho, independientemente de la hora a la que me haya acostado. Que estoy de vacaciones, joder.

Serían más de las cuatro cuando me metí en la cama, o puede que las treinta y tres y media. No lo recuerdo, la verdad. Lo único que puedo certificar con rotunda precisión es la estupenda cogorza que llevaba en todo lo alto. De ahí que no entienda por qué cojones me he levantado antes de las ocho. Lo bueno es que no me encuentro mal; sigo estando pálida, pero fresca como la rosa de la gota del rocío y eso. Lo raro es que tengo hambre pero creo que si me tomo la leche vomitaré como si no hubiese un mañana. Y lo malo es que el recuerdo del ruido de ayer sigue estando fresco y lozano en mi cabeza. ¿Te acuerdas de lo que te comenté acerca del ruido de pasos de abuela, rata o zarigüeya mutante procedentes de la planta de arriba? Era una forma de hablar. En realidad eran ruidos raros, de esos que tú te pones a intentar darles forma en tu cabeza y no encuentras con qué relacionarlos. Y sí era cierto que podrían parecer pasos de abuela, porque si hubiese tenido que compararlos con algo eso sería lo más parecido… pero de lejos.

Pues bien. Lo que escuché anoche cuando volví con mi cogorza monumental fue el sonido de unos pies arrastrándose lentamente por el suelo de la cámara. Era inconfundible y se oía como si estuviese caminando a mi lado. Como dato curioso, diré que anoche estaba cagada a un nivel infernal pero hoy no. De modo que he decidido lo siguiente. Es muy fácil, ya verás: si me acojono de nuevo, me largo; y si no, me quedo. Y si me largo, me voy unos días a casa de mis padres hasta que encuentre piso y me arme de valor para ir a recoger mis cosas a casa de Pepito. (Horror. Lo sé. Pero más se perdió en la guerra); y si me quedo, me planteo lo de la bala del dios Aarón (vaya, que me muera sin haber gozado las mieles de un ejemplar así).

En fin. Beber me hizo bien. Esa es la realidad, aunque no debiera o debiese decirlo. Y no pienso tomarlo por costumbre, pero es que me siento como si el alcohol hubiese depurado mi sistema nervioso-sentimental, como si al penetrar en mi riego sanguíneo, hubiese arrastrado hacia afuera los trozos más gordos de mi pena. De repente esta mañana, me siento como si una duda que jamás me había planteado antes se me haya echado encima, como uno de esos perros grandes y cansinos que te saludan con excesivo entusiasmo, aunque tú no los hayas visto en toda tu puñetera vida. (A sus dueños les parece superdivertido. Yo, personalmente, les echaba encima un elefante con las mismas. A ver si les hacía la misma gracia)

Mi curiosa y sorpresiva duda es una mentira, por supuesto. Pero no por eso deja de asombrarme que tenga la desconcertante sensación de que no le amo como yo creía. Como si nunca le hubiese amado y todo hubiese sido una mentira. Me da en la nariz que en alguna parte de mi cerebro mis defensas empiezan a cerrar filas alrededor de los sentimientos más afectados. Debe ser una de las fases del duelo. Alucino con las cosas del cerebro humano y sus infinitas posibilidades. Por ejemplo, lo de quedarte empanado mirando a la nada en modo pause. Un ejemplo un poco cutre, lo sé, pero anoche salí de fiesta. Un poquito de compasión, por favor.

Pues bueno. Que hoy yo quisiera irme al bar Manolo a rememorar viejos tiempos de esos que no recuerdo en absoluto, pero resulta que toca misa. Esa misma cara se me ha puesto a mí. Esa de «¿Misa? ¿En serio?». Que si me pinchan con un sable de samurái no me sale una gota de sangre cuando me lo dijeron anoche.

La misa de no sé qué. Te juro que no recuerdo el nombre del santo al que se va a homenajear esta mañana en Culodelmundo City, pero seguro, segurísimo, fue un tío que sufrió mucho antes de morir. Que yo no iría, ni sin querer. Pero no me apetece quedarme en casa y el bar Manolo vacío debe ser deprimentemente mortífero.

Por cierto. Acabo de intentar encender la tele, por si acaso a la abuela errante le diese hoy también por salir a pasear. El resultado ha sido que he perdido cinco minutos de mi nueva vida de vampiresa neófita (que debería haber empleado en averiguar si ya he desarrollado algún super poder) intentando encender un aparato que llevaba años muerto. Es probable que la última vez que se encendió ni siquiera existiese la electricidad. Y estoy pensando que casi es mejor así. Porque tiene pinta de sintonizar psicofonías. Que por no tener, no tiene ni mando. Que lo mismo la pongo y me sale el NODO. Averiguaré qué hace la gente de por aquí para camuflar los sonidos de las abuelas errantes.

Pues me voy a misa. Luego te cuento. Seguro que será divertido.

P.D: Creo que anoche lo pasé muy bien. El bar Manolo es la hostia. A partir de no sé qué hora, se apagan las luces y aquello entra en modo disco-puticlub. Esa gente trabaja más que los chinos. Debe de tratarse de una de esas familias que curran como mulas de carga durante los primeros sesenta o setenta años de su vida para labrarse un sólido futuro. No albergo la más mínima duda de que podrán comprarse una enfermera nueva, con todos sus accesorios, para poder disfrutar de sus dos o tres últimos días de vida, llegado el momento y si es que llega. Está genial. Y no lo juzgo, ¿eh? Cada uno es libre de eslomarse como buenamente pueda o le de la real gana. Yo soy comercial de no te voy a decir qué, solo porque si empiezo no podré parar. Mis productos son los mejores, no te quepa la menos duda, salvo que después de estas largas vacaciones la empresa decida prescindir de mis inestimables servicios, en cuyo caso, los productos serían una mierda empapelada y la empresa una mierda y media. Te lo vengo a decir porque los comerciales también trabajamos muchas horas. Pero el viernes por la tarde mi móvil muere, y hasta el tercer día a las siete y cuarto no vuelve a resucitar. De nada me hubiese servido ganar dinero si no hubiese podido salir a cenar con mi Pepito y su siempre tediosa conversación (si es que acaso tal cosa se daba).

Se me hace tarde. Me voy.


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