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Con puntillo... - Mayte Aranda

Con puntillo…

Mi – hermana -ha- desechado – mi – último – post-

En un momento se te pasa el disgusto. Déjalo que fluya. Ya… yo tampoco me lo he creído al principio. Pensé que estaba de guasa, hasta que he caído en la cuenta de que mi hermana NO – TIENE – GRACIA… y siéntate que te lo cuento. Será rápido.

Pues resulta que yo los escribo y ella los valora. ¿Ves que rápido? Los corrige y los cuelga, porque ella es quien maneja todo el cotarro este de las redes sociales, bastante tengo yo con lo mío (odio esa coletilla, pero no pienso borrarla porque hace un par de posts ¿¿y esta palabra no tiene plural, que me la marca en rojo?? decidí que escribiría a mis anchas). Y tú dirás (normal) pues vaya manera de escribir a tus anchas, si es tu hermana quien decide lo que entra y lo que no.

Y tendrías razón si fuese eso lo que estuvieses pensando, o si fuese suya la decisión final. Con respecto a lo primero, yo no sé qué es lo que estás pensando, con respecto a lo segundo, nada más lejos de la realidad. Mi hermana no decide (o eso quiero creer) sobre la parte narrativa de la web.

Pero opina…que es peor…

La cosa funciona de la siguiente manera. Esto también es rápido. Yo los escribo, se los mando y aguardo al whattsapp (joooooder con la palabrita, yo lo voy a llamar wasap, paso de tener que buscarlo cada vez que quiero escribirlo). Pues eso. El wasap con su valoración. Que suele ser algo así: “Mencantaaaaa!!! Aplauso, aplauso, aplauso, aplauso, aplauso, y no te sé decir cuántos más. Tendría que mirarlo. Pero vamos…que lencanta. Yo le suelo responder con una carita que yo creo que quiere decir “gracias, me abrumas” y dos o tres flamencas. Con estas últimas me siento identificada porque tengo un amigo que dice que si las ampliásemos se vería que soy yo. Y es que soy mu gitana, porque mi madre nació en Sevilla, mi arma y olé.

Total, que hoy he cogido mi post (a mí me sigue sonando raro, que quieres que te diga), se lo he mandado y he salido a tomar algo con una amiga que tiene una hija que nos ha dado por saco no…lo siguiente, durante más o menos las trescientas primeras horas. Que a ti a lo mejor te parece poco tiempo, pero se hace muy largo. En serio.

Bueno. Pues cuando al cuarto de hora la niña nos ha dejado sentarnos tranquilamente y he podido respirar de nuevo (ha sido horrible, que manera de parir todas como locas), mi mente ha logrado volver a la realidad y es entonces cuando he reparado en el wasap. No lo había mirado y seguríiiiiiiisimo que allí estaría el mensaje de mi queridíiiiiisima hermana con su aplauso, aplauso, aplauso, aplauso, aplauso y así sucesivamente. Total, que ya iba yo enfilada cual grácil gacela a mandarle mi carita de “gracias, me abrumas” y eso, cuando al sacar el móvil de mi viejo bolso, me encuentro con que allí sólo hay cincuenta y cuatro wasaps (me quedo muerta). Veintitrés de los “quintos”, porque alguien ha colgado una nueva foto del ¡¡¡¡puto moreno del cirindolo de los cojones!!!! (perdón) y la gente ya empieza a quejarse (yo aún no lo he hecho, espérate que me ponga), doce del “sobaquillo” (yo no se lo puse, palabra) preguntándome por mi cita del otro día (esto estoy decidiendo si contártelo, ya te diré), diecisiete de “bodasdeorodomingoysalud” (los que estuvimos en la celebración de las bodas de oro de Domingo y Salud, mis señores padres) y dos de mi madre: 1: “nena, vienes a cenar?” 2: “eoooo”(pero al minuto eh?. Nada de esperar a…yo que sé…a que abra el wasap, por ejemplo)

Y NADA MÁS.

Y entonces, claro…lo primero que pienso es: “oh, dios mío!!! Le ha pasado algo!!!!”, porque lo de la posibilidad de que no haya leído mi super post ni me la planteo, muchísimo menos que no le haya gustado… ay que me descojono. O quizá lo ha leído y con tanta emoción en plena efervescencia no ha sido capaz de escribir. Angelito mío…“Mmmm. Sí…debe de ser esto. No pasa nada. Le mando yo uno y la tranquilizo”. Total, que eso hago y le envío un mensaje tal que así: “No me has dicho nada de mi post. Será que no te ha gustado?” y una carita sonriendo, con una gota de sudor en la frente. ¡Pero yo de broma! ¡Cachondeo absoluto! ¿¿Qué coño voy a pensar que no me había dicho nada porque no le había gustado??.Pffffff. Pero vamos, ni por asomo.

Imagina pues, la cara que se me queda cuando al poco recibo esto… y copio textualmente: “Sí que me ha gustado, pero me ha faltado ese puntillo”.

Y claro, yo la primera parte, la de “sí que me ha gustado” ni la veo, porque mi facultad visual sólo ha sido capaz de centrarse en la segunda parte. Lo del “puntillo”. Que me toca la moral casi tanto como el ¡¡¡puto moreno del cirindolo de los cojones!!! Y mira tú por donde, he aquí un claro ejemplo del feedback que te explicaba el otro día, pero en negativo. Que viene a ser lo mismo, pero pegándole la vuelta. Un piropo o comentario agradable, con apellido en negativo. Como para tratar de arreglarlo, vamos. En este caso el apellido es el “pero”. Ya, lo que venga después es lo de menos. Es ese “pero” lo que se te clava entre el dedo y la uña. Que cuando lo escuchas sabes que a partir de ahí, nada de lo que venga va a ser bueno. Eres guapo, pero un poquito inteligente. Ala, va.

“¿¿Puntillo?? ¿¿Qué puntillo??” le respondo cuando logro arrancarme la astilla del tamaño de una mesa de billar que se me acaba de clavar entre el dedo, la uña y mi descomunal egocentrismo.

“No sé… algo más como tú eres” me responde la muy «simpática». “Pero lo ponemos ¿eh? Ningún problema” añade con esa chispa suya.

“No, no. Déjalo…escribo otro y le pongo “ese puntillo”, anoto con los dedos formando garras, fruto de la transformación que estoy empezando a sufrir.

“Lo que quieras, tú mandas” remata cual…lo que sea, me he quedado sin puntillo.

Total, que ceno con mis padres y vuelvo a casa. Me ducho porque a mí es que eso de la higiene me va mogollón, me tomo mi manzanilla de la noche (porque la novia de Jose me dijo que la manzanilla por la noche ayuda a adelgazar y sí, ya sé que yo ya estoy delgada pero por si acaso) y me siento en mi sofá a escribir un nuevo post, que se va a titular:

TE VAS A LA MIERDA…PERO CON PUNTILLO

Domingo 2, desde mi sofá.

Buenas noches.

Era broma y a mi hermana no tengo ni que decírselo. De paso aprovecho para decir que odio tener que aclarar cuando algo ha sido una broma. Se supone que eso se sabe. Si has de puntualizar pierde la gracia. Como cuando tienes que explicar un…si tienes que explicar los chistes, haz el favor de no contar chistes (a no ser que seas andaluz).

Pensamiento repentino para mí misma: ¿Te imaginas que te enamoras de un andaluz? Que te da los buenos días y te saca una sonrisa, y si no lo hace es porque no tienes sangre en las venas, no cabe otra explicación posible. Estaría bien. Fin del pensamiento repentino para mí misma. Nota: retomarlo más tarde pero con algo más de detalle.

Pues eso. Que no me gusta que a la gente no le guste lo que escribo (y voy y me pongo a escribir un blog…no te lo pierdas) mucho menos a mi hermana. Pero si todo le pareciese bien, a mí me parecería mal. Ya me entiendes. Que somos unos puñeteros y no es sólo cosa mía. Que no todo ha de ser del agrado de todo el mundo, o todo sería del todo aburrido.

Que si decidí desde el principio confiar en su criterio, sería por algo. Aunque me cague en todas sus muelas cada vez que a la señora le da por ponerse franca con mi trabajo. Que la franqueza está sobrevalorada, titi…te lo digo yo. Salvo que te la pidan. De lo contrario, a mi me perdonas, pero si no te lo he pedido de antemano, me haces el favor y me criticas por detrás. Que a mí eso no me ofende y si te pones delante, me tapas. ¡Ah! Y aprovecho la coyuntura que me viene que ni pintada para decirles a todos mis amigos del Facebook que yo SÍ he criticado a la espalda alguna vez a alguien. ¿Alguna vez, digo? Es que estoy muy graciosa esta noche. Así es que, para todos esos cartelitos de “Si me criticas a la espalda es porque estás detrás de mí” y etc, etc, etc, y hasta el infinito ir y volver media docena de veces, sólo una pequeña pregunta a modo de reflexión y ya me callo: Si todos somos tan buenos…¿dónde puñetas están los malos?

Buenas noches y hasta la próxima.

P.D.: El andaluz que sea rico, guapo, simpático, cariñoso, generoso, con sentido del humor, deportista, maduro pero juvenil, que sepa besaaaaaaar (jolines), bailar, cocinar, que me haga reír, me escuche y se ría conmigo (no de mí) haciéndome sentir cada día como la reina de Saba…pero sin agobiarme, por favor ¡¿eh?!

Post, P.D: O podría ser Leo. No sé…¿Tú qué dices?

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